Diferencias entre renting y leasing

Ya hemos explicado a grandes rasgos en qué consiste en el renting y el leasing tecnológico, no obstante, existen diferencias reseñables entre ellos que vamos a puntualizar en las siguientes líneas para determinar cuál es la mejor opción a elegir para el arrendamiento de activos en este caso correspondientes a la tecnología en uso.

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Principales diferencias entre el renting y el leasing tecnológico

Como expusimos en los artículos anteriormente mencionados qué es el renting tecnológico y qué es el leasing tecnológico, la principal diferencia entre estas dos modalidades de alquiler o arrendamiento de activos es básicamente que en el leasing existe la posibilidad de adquirir el producto una vez finalizado el contrato sin que exista una obligación a ello.

Leasing, un contrato de renting con opción a compra

Como hemos apuntado anteriormente, el leasing es básicamente un contrato de arrendamiento de renting en el que se contempla la opción a compra. Uno de los inconvenientes de este formato es que el activo no se transfiere hasta que se haya cumplido el contrato y abonado las cuotas estipuladas. Esta modalidad de arrendamiento lleva muchos años incursionando en el mundo de los automóviles con bastante éxito, pues si el propósito de la empresa es el de comprar un activo esta opción ofrece muy buenas condiciones de financiación.

El leasing tecnológico es empleado en mucha menor proporción respecto a otros nichos de mercado como los automóviles, pues los usuarios se decantan principalmente por la opción de renting. Esto es así porque la rapidez con la que avanza la tecnología actualmente convierte a un equipo en obsoleto en poco tiempo, por lo que la opción de compra de un dispositivo tras tres o cuatro años no es viable desde un punto de vista que abarque el rendimiento y la rentabilidad. El renting por el contrario, se postula como mucho más conveniente para este propósito.

Rentabilidad fiscal

La rentabilidad fiscal es uno de los principales ámbitos que más acusa las diferencias entre un contrato de renting y otro de leasing. En el leasing no existe un ahorro fiscal neto, esto se debe a que el leasing está sujeto al IVA, por tanto no sería el mejor método de financiación para una empresa que realiza actividades sujetas a este impuesto.

El leasing por su parte, está también sujeto a los activos empleados para el desarrollo de una actividad económica. El renting por otro lado, puede deducirse como un gasto fijo. No obstante las ventajas fiscales entre los contratos de arrendamiento en ambos contratos únicamente están disponibles para autónomos o empresas, puesto que estos gastos deducibles únicamente se limitan a la financiación de activos destinados al desempeño de una actividad económica concreta.

Contrato de leasing abierto o cerrado

Tanto las condiciones de los contratos de tipo renting o leasing pueden cambiar en función de las necesidades y requerimientos de cada cliente. No obstante, en el contrato de leasing podemos distinguir entre dos modalidades claramente diferenciables que son el contrato de leasing abierto y cerrado. En el contrato abierto las condiciones de arrendamiento del activo se llevan a cabo de manera muy similar en el contrato tipo renting mediante el cual se acuerda una cantidad determinada por un plazo específico de tiempo transcurrido el cual el cliente tiene la posibilidad o no de adquirir el producto.

En el contrato de tipo cerrado el cliente se compromete de antemano en adquirir el producto transcurrido el tiempo de alquiler y una vez satisfecho las cuotas correspondientes. No obstante, esta modalidad tanto de contrato abierto como cerrado suele llevarse a cabo en otros ámbitos principalmente en la financiación o arrendamiento de vehículos. El leasing no suele aplicarse en el ámbito tecnológico excepto en casos puntuales, pues como apuntamos anteriormente, no resulta demasiado rentable respecto al contrato de renting por la rápida desactualización que sufren los dispositivos con el paso del tiempo.

Conclusión ¿qué resulta más rentable el renting tecnológico o el leasing tecnológico?

Teniendo en cuenta lo anterior, indudablemente la opción más rentable en cualquier caso sería la de renting tecnológico, puesto que nos ofrece la posibilidad de obtener dispositivo de última generación adaptados a las tendencias tecnológicas actuales minimizando los costes, sin un gran desembolso inicial y pudiendo sustituirlos rápidamente para ajustar las prestaciones de nuestras necesidades sin ningún tipo de obligación y compra. Para las empresas, esta opción también es mucho más rentable porque está sujeta muchas mejoras y beneficios fiscales que los contratos de leasing, mucho más limitados a este respecto.